el juego infantil
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Muñecas

 

Las muñecas son el artefacto más conocido del ajuar de juguetes femeninos. Sin embargo existió una época en que esto no fue así, sino que los varones también jugaban con muñecas. En general, los muñecos eran populares sobre todo en la pltea adulta... ¿Cómo pasó eso? ¿Cuándo? Estas preguntas son útiles para madres que a veces concurren a consultar a profesionales cuando ven que su hijo tiene celos extremos de los juguetes de la hermana... hay un punto en que esto es natural.

Se ha hablado mucho del asunto, y se ha llegado a la conclusión de que se trataría de una tendencia totémica de la humanidad. Es decir, los muñecos serían tótems, palabra que proviene de los indígenas de América del Norte, con lo que se referían a las imágenes que gobernaban los sistemas de parentescos y alianzas entre las familias: tal persona perteneciente o adorador de tal tótem sólo podía casarse con una persona de tal otro.

 

La idea de transmitir esto a la infancia era una necesidad de primer orden, puesto que desde los primeros momentos de vida empieza a trabarse una red social y cultural muy intrincada que tiene como objetivo desarrollar la vida adulta.

A nivel psicológico (para lo cual recomendamos la sección de psicología de este sitio), veremos rápidamente: en el momento de formarse el complejo de Edipo, es menester que el niño comience a entender lo que son las prohibiciones, lo que está permitido y lo que no. Pero ya no se trata de algo que pueda romperse.

Ahora son las cuestiones más sagradas, lo que no se rompe: las alianzas entre diferentes familias, entre grupos distintos y etnias con quienes quisiesen tener un intercambio.

Es por todo eso que la función del muñeco nació de la necesidad de transmitir el mundo del adulto al niño, y así es como todavía hoy seguimos teniendo resabios de esos momentos antiquísimos, en que las imágenes gobernaban la vida de una manera que parecería hoy inexplicable.

 

Casa de muñecas

 

La idea de hogar es otra de las principales que los padres han de pasarles a sus hijos. La descendencia sólo podrá tener una casa según los parámetros de cada cultura, y en la nuestra la productividad pasó a ganarle a los antiguos castillos de fantasía. Ya no se desea un paisaje medieval con torres al estilo de fortaleza, sino que sea una casa moderna, con su espacio para autos y con la mayor comodidad para los muñecos que la habitan. Esto es lógico y responde a una necesidad de cada grupo donde el juguete se fabrique.

Pero hay algo que existe más allá del lugar: la casa debe ser visible en su totalidad, con una intensa decoración de interior. Estamos en el punto, ahora sí, de lo que sería un juguete para niñas. Ya verán en la sección de psicología, pero la vida libidinal de los niños es muy activa y esto se plasma en sus juegos. Las mujeres identifican su placer lúdico en lo que refleje su sexualidad, y de aquí que la posibilidad de espiar adentro tenga éxito en los niños pequeños. Si digo otra vez niños en general, es porque también los niños quieren saber qué hay adentro, por ejemplo, al encontrarse con el hecho "traumático" del embarazo de la madre que va a darle un hermanito. Y no es necesario tener hermanos: el adentro y afuera juegan un rol primordial en las primeras etapas en que el niño explora. Quiere saber de donde viene lo que dejó en el inodoro y toda una serie de investigaciones que el niño puede hacer solo o, gracias a la cultura, a través de juguetes.

Aunque estos sean simples, siempre indican que alguien pensó para los hijos algo que les ahorraría la fabricación propia y poder arrojarse a la satisfacción y disfrutar sin tener que hacer "escalas" o tardar tiempo. La cultura así va guiando las experiencias infantiles, ahorrándole el tiempo que usaron las generaciones anteriores para lograr alguna tecnología.

Sin embargo es de destacar que muchas veces hay que volver a la fabricación casera de juguetes, sobre todo cuando la cultura encuentra problemas en la distribución o en la equidad de recursos. De allí a que los "pobres" se puedan fabricar sus instrumentos de juego hay una distancia, porque muchas veces la falta de libido hace que no tengan ganas de hacer nada.

A pesar de todo, la cultura seguirá rigiendo y es necesario deconstruirla. Más adelante verán que las diferencias que marcan en el aparato sensoperceptivo y motor los diferentes juguetes según la cultura marcarán la infancia de tal manera que explicarán fenómenos sociales más amplios. Es un área de investigación que ha sido dejada de lado por la psicología y que nos hemos dedicado a reflotar.

Los muñecos seguirán siendo, como es de suponer, uno de los más expandidos juguetes en el mundo, preparando a futuras madres para el rol del cuidado de los niños y enseñando a los varones qué es lo que se debe respetar en tanto leyes de la sociedad.