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Sobre el funcionamiento de la psiquis
el juego infantil
 
 

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Proceso primario

El proceso primario subsiste en el Yo como base de la capacidad para generar fantasías y ensueños. Esta capacidad está libre del principio de realidad, y constituye el fundamento de los procesos creativos, en cuanto se caracterizan por aportar una imagen del objeto deseado previa a su producción o a su descubrimiento en la realidad. Sin embargo, se distingue del proceso primario del Ello porque "las fantasías del Yo son reconocidas como tales" (Hall, 1990). Sirven como orientación sobre las necesidades inconscientes, y a veces también como evasión, pero siempre se distinguen de la realidad objetiva.

¿Como es el proceso de diferenciación del Yo? Los autores que vamos a seguir luego nos brindarán distintas respuestas a este interrogante. Pero para Freud, en la constitución del Yo intervienen principalmente los dos mecanismos de defensa que mencionamos al comenzar esta sección: la identificación y el desplazamiento.

E1 proceso de identificación consiste en que la propia personalidad adopta rasgos correspondientes a otras, y se transforma total o parcialmente según aquellas. En un principio la identificación es una forma de recuperar los objetos perdidos, aliviando así el temor que produciría dicha pérdida: para el bebé estos objetos son, esencialmente, ambos padres. Más tarde, ya no se teme perder tales objetos, porque han adquirido estabilidad en el psiquismo infantil, gracias a las representaciones mentales que permiten poseer una "madre interna" aún cuando ella no esté presente físicamente.

Pero ahora surge un nuevo temor derivado directamente del anterior: el miedo se aplica a la posibilidad de perder el amor de los objetos, ya que no entiende las respuestas contradictorias de los padres frente a sus intentos de independencia y exploración del mundo. Se identifica entonces con lo que cree que los padres pretenden de él, y elude así no sólo la pérdida del amor sino los castigos reales o fantaseados (identificación con el agresor).

Finalmente el niño que entra en la etapa edípica compite con el progenitor del mismo sexo por el amor de aquel del sexo opuesto. Eventualmente deberá desistir de esta precoz elección amorosa mediante el reforzamiento de la identificación con el agresor, de donde resultará la "adquisición" de ciertas características del progenitor del mismo sexo, necesaria para "lograr" su frustrada meta amorosa.

Será bueno reiterar que el Yo se fortalece no sólo gracias al proceso de identificación, sino también a expensas de otro mecanismo también muy precoz: el desplazamiento. E1 desplazamiento implica que si el objeto de una pulsión instintiva resulta inalcanzable o prohibido, se buscará otro parecido, y si éste también resulta bloqueado, la pulsión se desplazará a otro u otros, hasta encontrar el que sea capaz de aliviar la tensión. El desplazamiento está en relación con la naturaleza misma de las capacidades del Yo, en cuanto a su posibilidad de postergar la satisfacción, y por lo tanto, de ajustarse a la realidad.

Una vez "formado", el Yo toma a su cargo la búsqueda de situaciones que hagan posible la satisfacción pulsional en forma directa o mediante sustitutos. Resuelve así los conflictos entre el Ello y la realidad. Sin embargo no todos esos conflictos pueden ser resueltos satisfactoriamente, dado que por distintos motivos, siempre habrá pulsiones insatisfechas. El Yo va fortaleciendo sus capacidades a lo largo del desarrollo, pero siempre se darán situaciones ante las que se encuentra relativamente inerme -por lo menos en determinados períodos- y por lo tanto no es capaz de resolverlas. Además del papel relacionado con la realidad, surge una segunda función del Yo, que consiste en proteger la personalidad de aquellas tensiones generadas por conflictos insolubles en un determinado nivel de desarrollo. Cuando el Yo no puede resolverlos con sus medios propios (pensamiento y proceso secundario, control cognitivo y motriz, etc.) recurre a nuevos mecanismos de defensa. Éstos tienen por función preservar las capacidades ordenadoras yoicas, así como también aliviar la percepción consciente de la tensión acumulada. Otra función de tales mecanismos es impedir que las tendencias pulsionales tomen el control del Yo, generando actos impulsivos, alucinaciones, y otras manifestaciones propias del funcionamiento del proceso primario. Todos los mecanismos que ahora vamos a describir operan en forma inconsciente, eliminando de la percepción conciente o deformando en ella las características reconocibles del conflicto original, así como la fuente real de la tensión. Vale la pena recordar que si bien el Ello es siempre inconsciente, el Yo es en parte inconsciente y en parte consciente.