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LAS ETAPAS DEL PENSAMIENTO
Desde que la función semiótica hace posible el lenguaje (18 a 24 meses), y desde que
éste perfecciona progresivamente la socialización de la inteligencia, reconocemos un
período de unos cuatro años en el que se desarrolla el pensamiento intuitivo a partir del
pensamiento simbólico y preconceptual, al que venimos de caracterizar. Estamos asomándonos
a los límites de las operaciones, las que, entre los 7-8 y los 11-12 años se definen como
"concretas".
Pensamiento simbólico y preconceptual .
A fines del segundo año ya puede afirmarse que ha comenzado un desarrollo sistemático del
lenguaje verbal, precedido por las imitación de palabras. Desde ese momento y hasta los cuatro
años se desarrolla la forma de pensamiento del epígrafe. Así lo explica Piaget
(1966): "la utilización del sistema de los signos verbales obedece al ejercicio de una
función simbólica más general, cuya propiedad es permitir la
representación de lo real por intermedio de significantes distintos de las cosas
significadas".
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A partir de esta novedad es lícito hablar de juego simbólico, profundamente
diferente del simple juego de ejercicio que caracterizara el nivel sensoriomotor del desarrollo.
Ahora ya no se trata tan sólo de manipular juguetes, sino de usarlos en un "como
si": hacer dormir un muñeco, etc. Los significantes necesarios para aplicar a
significados diversos, son consecuencia de la imitación diferida. Aclara Piaget: "E1
juego simbólico comporta siempre, así, un elemento de imitación, funcionando
como significante, y la inteligencia en sus comienzos utiliza indistintamente la imagen a titulo
de símbolo o de significante" (ibid). También el niño imita las
palabras pronunciadas por los adultos que pasan a ser la materia significante del simbolismo
individual, y por ello el lenguaje "se adquiere al mismo tiempo que se constituye el
símbolo: es que el empleo de los signos, como de los símbolos, supone esa actitud,
completamente nueva por oposición a las conductas senso-motrices, que consisten en
representar una cosa mediante otra cosa" (ibid). De esta manera se van descubriendo los
signos y se van inventando los símbolos. |
Este nivel de pensamiento se llama preconceptual debido la forma en que el pequeño liga las
nociones a los primeros signos verbales adquiridos. Para Piaget (ibid ) "el carácter
propio de tales esquemas consiste en detenerse a mitad de camino, entre la generalidad del concepto y
la individualidad de los elementos que lo componen, sin alcanzar ni la una ni la otra".
"E1" pájaro, o "los" pájaros son dos formas de decir que el
niño de esta edad usa indistintamente, sin clara conciencia de las diferencias que las separan.
Por otra parte el objeto individualizado es una realidad clara para lo que está próximo en
el espacio o en el tiempo, pero pierde nitidez a la distancia o a lo largo de lapsos mayores. El esquema
así logrado "no es todavía un concepto lógico y siempre está en
parte relacionado con el esquema de acción y con la asimilación sensomotriz. Pero es ya
un esquema representativo, y que llega, en particular, a evocar gran cantidad de objetos mediante
elementos privilegiados considerados ejemplares-tipo de la colección preconceptual"
(ibid).
Estos preconceptos se vinculan entre sí a través de lo que se conoce como razonamiento
transductivo, que procede por analogía y no por deducción, sobre la base de englobamientos
incompletos que no pueden alcanzar la reversibilidad. En realidad se trata de experimentos mentales, una
simple imitación interior de las acciones.
A partir de los cuatro años podemos sospechar la existencia de una nueva forma de
estructuración ya que se comprueba "una coordinación gradual de las relaciones
representativas, esto es, una conceptuación creciente que, desde la fase simbólica o
preconceptual, conducirá al niño hasta el umbral de las operaciones" (ibid),
aunque siempre manteniéndose en el denominado "estado prelógico". E1 ejemplo
clásico que ofrece al respecto el autor que venimos siguiendo es el de un niño que va
llenando dos recipientes similares con bolitas de vidrio, colocadas una a una en cada vaso. Luego se le
hace trasvasar uno de los recipientes a otro de forma diferente: el pequeño supone que ha
cambiado la cantidad de bolitas, y que hay más en aquel vaso más alto o más ancho,
según la dimensión sobre la que se centró su atención. Sucede que
habiéndose logrado la subsistencia de un objeto individual escondido el pequeño no puede
transferir ese criterio a un conjunto de objetos. Esto es lo que Piaget llamó pensamiento
intuitivo, forma de intelección que no es tan rígida como parecería, porque si
hacemos pasar las bolitas a diversos vasos, progresivamente más delgados y altos, en algún
momento descubrirá que "parece" cambiar la cantidad: ha logrado, a través de la
experiencia, descentrar su pensamiento. Nuestro pequeño sujeto está a un paso de lograr lo
que llamaremos con justicia "operaciones": "en cuanto razone sobre las dos relaciones
a la vez, e1 niño deducirá la conservación" (ibid).
Un nuevo experimento permite comprender mejor la naturaleza del pensamiento intuitivo. Se ponen ante un
niño dos filas de fichas de diverso color, con la misma cantidad de elementos en cada una, y
todos ellos enfrentados uno a uno. El sujeto concibe que ambos grupos son iguales, pero si extendemos o
amontonamos uno de ellos, deja de creer en la equivalencia, aunque la recupera rápidamente si
volvemos a la disposición inicial.
E1 funcionamiento cognitivo del periodo sensoriomotor, que denominaremos del "pensamiento
preoperacional" o también del "comienzo del pensamiento representacional" (2 a 4
años), muestra una serie de características a destacar:
a) Egocentrismo : Incapacidad para adoptar el punto de vista de los demás, para
percibir la necesidad de justificar su propio razonamiento, para descubrir contradicciones en su
lógica, de pensar en su propio pensamiento y reconstruir su hilo. Estas cinco limitaciones se
superan a través del contacto interpersonal. Flavell lo ha expresado muy gráficamente al
sostener que "es la interacción social la que da el coup de gráce definitivo al
egocentrismo infantil".
b) Centración : Atención limitada a un solo aspecto o rasgo del objeto con la
correspondiente distorsión de su realidad. La comparación entre dos objetos se realiza
sólo por la consideración de una sola de sus dimensiones.
c) Fenomenismo : Atención dirigida hacia los estados y no hacia las transformaciones
sucesivas de los mismos. Resultado: un pensamiento estático, inmóvil, que no puede
seleccionar los dibujos representativos de las diversas posiciones que ocupa un objeto cayendo hacia el
suelo aún habiendo presenciado el experimento de la caída.
d) Pobre equilibrio asimilación/acomodación : Inestabilidad cognitiva y
afectiva, con abundantes contradicciones sucesivas.
e) Dependencia extrema de la acción : Si el pensamiento es acción internalizada,
en esta etapa la acción ejerce una influencia tal sobre el pensamiento, que éste puede
considerarse reducido al mero experimento mental. Semejante forma de pensamiento tan concreto es la que
explica el realismo: "las cosas son lo que aparentan ser en la percepción inmediata,
egocéntrica, y los fenómenos insustanciales (sueños, nombres, pensamientos,
obligaciones morales, etc.) son concretados como entidades casi tangibles" (Flavell,1968).
Un niño de esta edad no quería entrar en su dormitorio porque el mismo "estaba lleno
de sueños".
f) Irreversibilidad : Aún no se ha logrado descubrir que si A=B, B=A. El niño no
pude entender que una cantidad de fósforos extendidos e inmediatamente aproximados entre
sí, ante su vista, sigue siendo la misma. Ante todo porque está centrado en un solo rasgo
y no atiende a las transformaciones, pero además porque no puede realizar mentalmente el camino
de vuelta de la acción observada.
g) Preconceptos : Piaget denomina así a conceptos muy primarios en los cuales no se
descubren individualidades sino sujetos-en-diversas-situaciones. Uno de los hijos del investigador, al
ver a su hermana con otra ropa que la habitual preguntó "¿Cómo se llama la
nena?", y al volverla a encontrar, pero ahora nuevamente con el vestido conocido sostuvo: "Es
Lucienne de nuevo". En sentido inverso, el niño tiene serias dificultades para considerar a
los miembros de aspecto parecido de una sola clase.
h) La forma de vincular unos conceptos con otros en esta edad ha sido bautizada por Piaget como
transductiva . A diferencia de la inducción y la deducción, pasa de lo particular
a lo particular, sin poner el énfasis en la causalidad, sino en la yuxtaposición: las
cosas se asocian "porque van juntas".
i) También podemos caracterizar el pensamiento preoperacional por ser sincrético
: "una cantidad de cosas diversas son correlacionadas en primera instancia, pero
estrechamente, dentro de un esquema global, que todo lo incluye".
j) Por último el pensamiento de esta etapa es animista y artificialista , es
decir, que todo está animado, y al mismo tiempo todo es resultado de la acción del hombre.
El progresivo predominio de las operaciones concretas da lugar al cambio de etapa que se comprueba
entre los 5 y los 7 años. A esta etapa se la ha denominado etapa de las intuiciones o de las
REPRESENTACIONES simples, con las mismas características de las del lapso antes descripto, pero
con una progresiva emergencia de las operaciones.
Ya vimos que en el modelo piagetiano las operaciones mentales son las acciones internalizadas. En el
período sensoriomotor el bebé conocía el mundo a través de su propia
actividad controlada por los órganos de los sentidos. Todo este período es una secuencia
de progresiva complejificación e integración de los esquemas de acción, durante la
cual el niño "opera" con los objetos que llegan a sus manos (los golpea, los succiona,
los mira, los arroja, los yuxtapone, los ordena). Precisamente eso es lo que hará,
isomórficamente, con las REPRESENTACIONES. Pero lo hará con las limitaciones que derivan,
ante todo, de la irreversibilidad.
Alrededor de los siete años, con el logro de la reversibilidad del pensamiento, son posibles las
operaciones lógico-matemáticas y espacio-temporales. Ante todo diremos que para Piaget
"lo propio de las operaciones es constituir sistemas" (1966) y no manifestarse como
realidades aisladas. De manera que "el problema esencial de la psicología del
pensamiento consiste en extraer las leyes de equilibrio de esos sistemas" (ibid). Las
formas de equilibrio de las operaciones se denominan "agrupamientos", y las condiciones de tal
equilibrio constituyen las leyes de la lógica, que transcribiremos inmediatamente
ateniéndonos a la óptica piagetiana:
1 °)- "Dos elementos cualesquiera de una agrupación pueden componerse entre
sí y engendran de tal manera un nuevo elemento de la misma agrupación; dos clases
distintas pueden estar reunidas en una clase de conjunto que las engloba; dos relaciones A < B y B
< C pueden unirse en una relación A < C que las contiene. Psicológicamente, esta
primera condición expresa, pues, la coordinación posible de las operaciones" .
2º)- "Toda transformación es reversible" (ibid), es decir cada
operación sugiere la existencia de su inversa. Esto es válido sólo para la
inteligencia, y no para la motricidad (hábitos), ni para la percepción, ambas
irreversibles.
3º)- "La composición de las operaciones es asociativa, (...), es decir, que el
pensamiento sigue estando libre de hacer rodeos, y que un resultado obtenido por dos caminos
diferentes sigue siendo en los dos casos el mismo" .
4°)- "Una operación combinada con su inversa queda anulada (por ejemplo +1 -1
=0)".
5°)- "En el dominio de los números, una unidad agregada a sí misma da lugar
a un nuevo número, por aplicación de la composición: hay iteración. Al
contrario, un elemento cualitativo repetido no se transforma: hay entonces tautología: A + A =
A" (ibid).
En la estructura terminal de la inteligencia se da una serie de agrupamientos que pueden clasificarse
de la siguiente forma:
1.- E1 primer sistema sería el de las operaciones lógicas:
1.1.- CLASIFICACION, que consiste en englobar jerárquicamente a los individuos en clases y a las
clases entre sí.
1.2.- Seriación cualitativa, o vinculación de las relaciones asimétricas
expresivas de las diferencias individuales en un cierto orden de sucesión.
1.3.- Sustitución entre los diversos elementos de una clase que no presentan una igualdad
matemática, sino una equivalencia cualitativa.
1.4.- Reciprocidad, consecuencia de las operaciones antecitadas y que da lugar a las operaciones
simétricas.
1.5.- Multiplicación de las clases: "Dadas dos sucesiones de clases englobadas (A1 B1
C1 ...y A2 B2 C2...) podemos, ante todo, distribuir los individuos según las dos sucesiones a
la vez: es el problema de las tablas de doble entrada" (ibid).
1.6.- Correspondencia biunívoca cualitativa: "hallar todas las relaciones existentes
entre objetos seriados según dos clases de relaciones a la vez" (ibid).
1.7.- "Árbol genealógico" de clases o de relaciones.
2.- Operaciones dirigidas a descomponer y recomponer el objeto.
Hay operaciones que han recibido la denominación de "infralógicas". Para
definirlas Battro eligió palabras del mismo Piaget, extraídas de "Les Notions de
Mouvement et de Vitesse Chez l'Enfant'' (P.U.F., París. 1946). y de "La
Représentation de l'Espace Chez l'Enfant" (P.U.F., París, 1948):
"E1 terreno infralógico es el de las operaciones constitutivas del espacio, el tiempo,
el movimiento y la velocidad. Estas operaciones que ya no inciden sobre las inclusiones de clases,
sino sobre las inclusiones de partes de un mismo objeto en el objeto total, reemplazan la
noción de semejanza por la de vecindad, la noción de diferencia en general por la
diferencia del orden o de ubicación (en particular la de desplazamiento), y la noción de
número por la de medición" (1971). Se las llama "infralógicas''
no por ser anteriores a las "lógico aritméticas" sino porque afectan otro nivel
de la realidad.
Las operaciones concretas .
El de las operaciones concretas ha sido descripto y explicado por Piaget como un nivel más
sujeto a las reglas de la lógica matemática. Estudiar el desarrollo cognitivo en esta
etapa obliga al observador a enfrentar estructuras abstractas: agrupamientos, grupos y reticulados. Un
grupo es "una estructura abstracta compuesta por un conjunto de elementos de modo tal que las
propiedades de composición, asociatividad, identidad y reversibilidad tienen validez"
(Flavell, 1968). Por su parte un reticulado "consiste en una serie de elementos y una
relación que puede sostenerse entre, o 'relacionar', dos o más de estos elementos"
(ibid). Por último el agrupamiento es una estructura también abstracta que incluye
características tanto del grupo como del reticulado.
A esta altura podría parecer que hemos abandonado el terreno de la psicología. Es bueno
preguntarnos entonces en qué medida estas estructuras lógico-matemáticas que
venimos de mencionar, juegan un papel en las conductas intelectuales del ser humano. Para responder a
tal inquietud retomaremos la descripción evolutiva de la operaciones. "Las operaciones
consisten en transformaciones reversibles, y esa reversibilidad puede consistir en inversiones (A - A
= O) o en reciprocidad (A corresponde a B y recíprocamente)" (Piaget e Inhelder,
1969). Pero subyacentemente a esta posibilidad de transformación existe un esquema de
conservación, ausente hasta los 6 a 8 años. Cuando el niño capta las
transformaciones y no sólo los estados (el pasaje del líquido de un recipiente a otro de
distinta forma, y no solamente los niveles alcanzados por el líquido), ha logrado la idea de
conservación. Simultáneamente se vuelve posible la seriación de elementos
según sus dimensiones crecientes o decrecientes. En esta etapa contamos con otro ejemplo de
agrupamiento: la posibilidad de clasificar con dos variables ("tablas de doble entrada"). Las
inclusiones de clases y la seriación disponen las cosas para la aparición de la
noción de número. Por fin, y siempre en la etapa que estamos analizando, se produce una
mejor comprensión del espacio, el tiempo y la velocidad, gracias a las operaciones
infralógicas
En el marco de tales progresos se inscriben también los avances en cuanto a la
representación del universo, la causalidad y el azar. Desde los tres años los niños
inquieren el por qué de las cosas, pero dirigen sobre todo sus preguntas a hechos que para los
adultos son aleatorios, además lo hacen desde una comprensión egocéntrica,
"realista" (sin adecuada diferenciación de lo físico y lo psíquico) y
"animista" (todo está animado). Por eso se ha hablado no de causalidad sino de
precausalidad, fenómeno que está mucho más cerca de aquellas formas sensomotoras de
causalidad que mencionamos antes como "mágico-fenoménicas", que de la que
hallaremos en la etapa siguiente. Todavía predomina la asimilación de los hechos externos
a la acción propia.
Resulta apasionante la observación del progresivo desarrollo mental durante la etapa que estamos
comentando. Un ejemplo es la noción de conservación, inferible de la siguiente experiencia
de Piaget e Inhelder (1969). Estos investigadores interrogaron a niños de diversas edades sobre
qué pasaba con un terrón de azúcar que veían disolverse en un vaso de agua:
"Hasta los siete años, aproximadamente, el azúcar disuelto desaparece y su gusto
se irá como un simple olor; a los siete u ocho años, su sustancia se conserva, pero no
su peso ni su volumen; desde los nueve o diez años se añade a eso la conservación
del peso, y desde los once o doce la del volumen (reconocible por el hecho de que el nivel del agua,
que sube un poco al sumergirse los terrones, no vuelve a su nivel inicial después de la
disolución)".
Mientras tanto, y desde que logra la reversibilidad de sus operaciones mentales, el pequeño
alcanza a entender lo realmente irreversible como una resistencia a la deductibilidad operatoria, y
acepta la idea de azar, aunque sólo sea por la negativa: lo aleatorio es lo que no se puede
deducir, con lo que gana un mundo previsible, pero aún sin la noción de probabilidad que
se alcanza recién después de los once o doce años. Pero esta meta ya nos conduce a
la etapa de las operaciones formales, lo cual nos llevaría a la adolescencia, período
vital que excede los alcances de esta obra.
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